Balkot, Nepal.

Cae los regímenes comunistas en el mundo, ahora le toco a Nepal.
Estos presumen ser los disturbios, los más graves en décadas que reflejan la inestabilidad política y económica de una nación que abolió su monarquía hace apenas 17 Años, en 2008.

Este dia, Martes cayó el Gobierno comunista de Nepal con la renuncia de su primer ministro, Sharma Oli.
Luego de prohibir el uso de 26 redes sociales en el país y desatar multitudinarias protestas encabezadas por miles de jóvenes de la Generación Z, que dejaron al menos 25 Muertos y más de 300 Heridos.

Las protestas iniciaron como un reclamo popular contra la prohibición de redes sociales, que el Gobierno justificó como una medida para combatir las noticias falsas, el discurso de odio y el fraude en línea, pero pronto se transformaron en un movimiento más amplio contra la corrupción y el nepotismo.

«Su renuncia es de efecto inmediato, con el fin de adoptar nuevas medidas hacia una solución política y la resolución de los problemas de conformidad con la Constitución, teniendo en cuenta la situación extraordinaria que prevalece actualmente en el país«, afirmó Oli, el máximo dirigente del Partido Comunista de Nepal (Marxista-Leninista Unificado), en un comunicado.

El asalto e incendio del Parlamento marcó una nueva escalada en las manifestaciones que han sacudido al país himalayo durante una semana.
«Los nepaleses llevan años frustrados por la falta de empleo, y millones de ellos se han ido a trabajar a Oriente Medio, Corea del Sur y Malasia, principalmente en obras de construcción, desde donde envían dinero a sus familiares en Nepal».

Los manifestantes también incendiaron la residencia privada del primer ministro en la localidad de Balkot.
Entre las viviendas atacadas o incendiadas figuran las de Sher Bahadur Deuba, líder del Partido Congreso Nepalí, el más grande del país; el presidente Ram Chandra Poudel; el ministro del Interior, Ramesh Lekhak; y el líder del Partido Comunista de Nepal Maoísta, Pushpa Kamal Dahal.

También fue incendiada una escuela privada propiedad de Arzu Deuba Rana, esposa de Deuba y actual ministra de Relaciones Exteriores.
Además, los manifestantes vandalizaron sedes de varios partidos políticos, incluido el propio Partido Comunista de Nepal (Marxista-Leninista Unificado).

Paralelamente, el jefe del Ejército, Ashok Raj Sigdel, instó a los manifestantes a poner fin a la violencia, evitar más pérdidas humanas y materiales y acudir al diálogo.
La dimisión de Oli provocó júbilo, los jóvenes irrumpieron en el complejo parlamentario, agitando las manos y gritando consignas mientras el humo aún salía de algunas secciones del edificio.

«Ganamos», escribió uno de ellos en enormes letras naranjas sobre un muro del Parlamento.
«Más que la prohibición de las redes sociales, creo que la atención de todos se centra en la corrupción«.
«Queremos recuperar nuestro país; vinimos a detener la corrupción».

Otro manifestante aseguró que la prohibición de las redes fue un intento de «silenciar» sus voces, motivo por el cual salieron a las calles a «alzarse», y advirtió que seguirán protestando hasta lograr un cambio.
Aunque el Gobierno ya levantó la prohibición de las redes sociales, la crisis política sigue abierta.

El ministro del Interior, Ramesh Lekhak, presentó su renuncia tras asumir la responsabilidad por las muertes ocurridas, mientras el Ejecutivo anunció la creación de una comisión de investigación y compensaciones para las víctimas.
No obstante, la violencia persiste en Katmandú, donde miles de ciudadanos desafían los toques de queda.

Como consecuencia de los disturbios, el tráfico aéreo quedó paralizado, al tiempo que la ONU y Amnistía Internacional condenaron la represión y exigieron una investigación independiente.


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